Turismo Ajaccio

Turismo, monumentos y visitas de interés en Ajjacio

La Capilla Imperial. Fue construida por Napoleón III como respuesta a la última voluntad del Cardenal Joseph Fesch, tío de Napoleón I. Esta capilla en forma de cruz latina se bendijo el 9 de septiembre de 1860. Santuario de la familia imperial, nueve miembros de la familia de Bonaparte descansan en la cripta, mientras que las cenizas del emperador están en los Inválidos, en Paris.

El Palacio Fesch. Resulta imponente gracias a su patio cuadrado y a la estatua central que domina el espacio. Este último es una donacion del Cardenal Joseph Fesch, tío de Napoleón, a la ciudad de Ajaccio. Actualmente alberga un enorme museo de pintura, una gran colección de obras italianas del siglo XIV al XIX, con autores tan destacados como Botticelli, Tiziano, Baciccio o incluso Veroneze.

La Plaza de Gaulle. También conocida como la Plaza del Diamante, delimita la separación entre el casco antiguo y los nuevos barrios. Ofrece una vista fantástica sobre el Golfo de Ajaccio. El monumento que destaca en este imponente espacio público se levantó durante el II Imperio, para honrar la gloria de Napoleón I y de sus hermanos. Aquí está representado en una estatua de bronce sobre un caballo, vestido de romano. Está rodeado por sus hermanos, José, Luis, Lucio y Jerónimo, estatuas a pie de granito rosa.

La Plaza Foch. Rodeada de palmeras, la Plaza Foch y su Gunte de los Cuatro Leones de granito corso representan una magnifica estatua de mármol firmada por Maximilien Laboureur. Se trata de una escultura de Bonaparte como primer cónsul, vestido con una toga romana. Realizado durante el II Imperio, esta plaza fue durante mucho tiempo el principio del camino principal de acceso a la puerta de la ciudad genovesa, situada un poco más arriba.

La Casa Bonaparte. Es el lugar donde nació Napoleón Bonaparte, convertido en un museo con multitud de bienes y muebles familiares.

La Ciudadela. Levantada por la República Genovesa, fue construida en cuatro fases, entre 1492 y 1789. Actualmente tiene forma hexagonal, y está compuesta por seis bastiones. Domina el golfo de Ajaccio, y durante mucho tiempo jugó un papel defensivo de la ciudad. La única época en la que se puede visitar el interior de la misma es en verano, el resto del año está cerrada al público.

La Catedral de Notre-Dame-de-l'Assomption. La Catedral de Santa María de Ajaccio fue construida en el siglo XVI. Posee un estilo veneciano inconfundible. También es conocida porque fue el lugar en el que se bautizó a Napoleón Bonaparte.

La Iglesia de San Erasmo. Consagrado en 1815, este santuario quedó bajo la advocación de San Erasmo, patrono de los pescadores. Decorada con maquetas de buques, esta antigua capilla del Colegio de Jesuitas, contiene tres hermosos Cristos en cruz procesionales, una estatua del santo al que está dedicada y un conjunto de capas y dalmáticas de uso litúrgico.

La Biblioteca Municipal de Ajaccio. Se encuentra junto al Museo Fesh y fue construida en 1868. La entrada al edificio está custodiada por dos leones de piedra de grandes dimensiones que fueron donados por el Cardenal Fesh. Esta biblioteca fue encargada por el hermano de Napoleón, Lucien Bonaparte, en 1801 para guardar los miles de volúmenes que se habían ido adquiriendo con el tiempo y los más de 12.000 libros que fueron confiscados durante la Revolución Francesa a los aristócratas emigrados y a los miembros de las órdenes religiosas. El interior de la biblioteca es espectacular, ya que es una sala enorme y alargada que está repleta de libros antiguos.


ALREDEDORES

La Punta de la Parata. Este promontorio de granito negro, que cierra al norte el golfo de Ajaccio, está coronado por la Torre de la Parata, edificada por los genoveses para proteger la isla de las incursiones bárbaras. Desde el extremo de la punta se puede visitar las Islas Sanguinarias.

Las Islas Sanguinarias. Existen dos caminos para realizar a pie. Uno vira hacia la derecha y se encarama a la cima de un promontorio desde donde se tienen magníficas vistas a las cuatro islas. El otro camino, el más habitual entre los visitantes, recorre la costa evitando el promontorio y se dirige a la primera de las islas Sanguinarias. El camino sigue rodeando la primera de las islas y observando el color rojizo de la roca entenderemos la razón por la cual los corsos bautizaron estas islas con el nombre de Sanguinarias.






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